Los negocios y el dinero, una reflexión necesaria

La cultura en la que vivimos nos ha acostumbrado a necesitar y a producir el dinero. Realmente no es difícil ganarlo, se puede obtener de muchas formas, y todos estamos en posibilidad de conseguirlo. Algunos sueñan con ganar mucho, pero son pocos los capaces de producirlo, porque se requiere de una gran paciencia y disciplina.

Es cierto que el hombre puede tener sus límites en cuanto a cosas materiales, sin embargo, cada uno ambicionamos cantidades que sobrepasan nuestras necesidades. Gran parte de la vida la pasamos intentando obtener riquezas para satisfacer nuestro ego, porque ha existido, entre nosotros, una competencia en el aspecto económico-social, que genera desigualdades extremas: millonarios y pobres.

El mundo a nuestro alrededor, marca las directrices para hacer negocios. Quien quiera hacer dinero, tendrá que usar muchos conceptos relacionados con éste, perseverar, y sobrepasar las circunstancias de la mayoría.
Es importante la trayectoria de cada hombre de negocios para saber su capacidad real.

Existen muchas oportunidades para abrirse camino y obtener resultados positivos, pero hay pocas personas, con la perseverancia necesaria, para lograr objetivos de largo alcance. Todos queremos ganar dinero para tener muchas cosas materiales, pero son contadas las personas que realmente disfrutan del éxito, y de lo que se puede comprar con ello.
Las herencias, las relaciones, y la suerte, son parte importante en el mundo de los negocios, además, también entra en juego nuestra circunstancia. En realidad, la mayoría necesita, de alguna u otra forma, la ayuda de otros para lograr nuestros objetivos.

Las herencias representan una de las tradiciones que han perdurado a través de los siglos, pues el esfuerzo que se hace en la vida, no se puede llevar a otro lado. Por lo tanto, lo más lógico es repartirlo entre las personas más queridas.
Generalmente, quien recibe una herencia, puede tener la vida más fácil, pero a veces, pierden su interés en conquistar las cosas por sí mismos, y es muy común que estas personas malgasten el dinero.

Asimismo, las relaciones y los contactos sociales, juegan un papel semejante, porque facilitan la riqueza, aún cuando en ocasiones estas relaciones nos conduzcan a los límites de la honestidad, o nos encaminen a tomar riesgos contra nosotros y nuestra familia.
Cada persona tiene su conducta, y la maneja de acuerdo a su circunstancia. Por lo general, no influye en lo que dicta la sociedad, pues seguimos nuestro libre albedrío y nuestra voluntad.

Otras áreas, en las que se desarrolla el ser humano, no son tan competidas como las de carácter mercantil. La economía rige nuestras vidas y convierte nuestra existencia en un campo de batalla por la sobrevivencia.
La mayoría de las personas se gastan el dinero pensando que en el futuro ahorrarán, pero esto generalmente es un error. El hombre o mujer de negocios, primero crea una plataforma sólida, y después piensa en el uso personal que le puede dar al dinero. Bajo estas simples premisas construye su negocio, con la certeza de que al final del día, su cosecha dará los frutos deseados. Estas personas realmente no necesitan estar comprobando su capacidad, pues ésta queda a la vista de todo mundo con los resultados obtenidos. Por eso, muchas veces, permanecen con la mente fría y paso seguro. Generalmente ven el dinero como una herramienta de trabajo, y confían en que dinero llama a dinero. Éste es un principio común en los negocios.

La inteligencia para hacer negocios está fundamentada en el concepto del dinero. Entre más amplio sea el panorama que nos rodea, más fácil será decidir adecuadamente, para conseguir nuestros objetivos. Suena fácil , pero se necesita una gran disciplina mental para armar, en cadena, las ideas que se nos presentan. Por ello, la práctica es la que hace al hombre o mujer de negocios. Aparentemente, cualquier negocio puede hacerse más o menos en esa forma. Considero que es importante empezar joven, y tener objetivos muy claros, porque la maestría requiere de tiempo.

El éxito no sólo trae dinero, sino libertad. Con ésta, se pueden buscar cómodamente, todas las cosas que ofrece la naturaleza y la creatividad humana. Además, posibilita los espacios para hacer lo que realmente uno ha querido en la vida.
En cualquier acontecimiento, la tranquilidad económica proporciona ventajas para la propia realización. Sin embargo, pocas personas se conocen a sí mismas y usan sus capacidades naturales para descubrir, si realmente están haciendo lo que quieren. Generalmente, perdemos el tiempo en cosas que creemos que nos gustan, pero que realmente no nos traen ningún beneficio espiritual o material. Conocerse a uno mismo es un arte.

El hombre o mujer de negocios son muy criticados, pero muchas veces, tienen más sentido comunitario que los políticos socialistas, porque los negocios generan empleos, y hacen posible que mucha gente viva de manera digna.

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