La Ilusión

Hay conceptos que se ponen de moda y otros que dejan de estar en uso. La ilusión, como la incertidumbre, son de los primeros. La gente está encontrando diferentes significados, debido a los cambios, tanto en los conocimientos, como en las costumbres de los seres humanos. El uso de la palabra ilusión ha estado en ascenso, especialmente desde el siglo XIX, cuando los pensadores dejaron de apreciarla como una forma de esperanza. Ahora se relaciona con la óptica, es decir, con una ilusión óptica, que se podría también interpretar como algo que no se comprende en su totalidad.

A Friedrich Nietzsche, uno de los grandes pensadores del siglo XIX, le hubiera encantado contar con los nuevos conocimientos que nos proporciona ahora la física, que parte de principios de incertidumbre. Ahora se habla de la existencia de una ilusión óptica de todo lo que nos rodea, y este famoso pensador consideraba esto como un hecho.

Para la mayoría de la gente la ilusión es una esperanza, un deseo futuro que se puede perseguir con la fe. Por otra parte, los devotos a una fe religiosa siempre tienen la ilusión de ser los elegidos por Dios para acompañarle después de la muerte en el reino de los cielos. Asimismo nadie pierde la ilusión de que se haga justicia, o en la posibilidad de lograr fortuna, no sólo económica sino también en el amor, la esperanza de lograr los sueños que alimentan nuestros deseos, fines, propósitos, que podrían ser la ilusión que hacen que la vida sea una lucha permanente por satisfacer lo que se piensa puede dar felicidad.

Es común que las personas se forjen ilusiones. Es una forma de trazar el proyecto de vida, donde se puede tomar un sendero que lleve a resolver los laberintos que se presentan a cada momento y que detienen la fluidez que se requiere para encontrar lo que la imaginación ha decidido conseguir. Una de las ventajas en el hecho de forjarnos ilusiones, es que éstas tendrán el límite que cada uno se proponga, porque los sueños no son algo preciso, sino que contienen la expectativa de obtener algo que no se tiene y que no se sabe con certeza si se podrá llegar a tener. Las cosas que se presentan como algo parecido a los sueños, a los deseos, a las esperanzas, o sea, a las ilusiones, no son como algo que se podría definir con carácter universal y sin movimiento, porque la ilusión tiene el principio del cambio, que dependerá de la creatividad que tenga cada quien para pensarla y realizarla hasta donde sea posible.

La ilusión propone un futuro y podría tener un pasado, pero no tendrá un presente, porque parte de una emoción que lleva consigo un deseo esperanzador . En todo tiempo, los seres humanos han luchado por tener alguna forma de ilusionarse, no se puede dejar de pensar en algo hacia el futuro, porque siempre estamos en un acontecer que no se puede predecir; por lo tanto la ilusión es la imaginación de lo que podrá ocurrir, el deseo de que se presenten las oportunidades que conviertan en realidad un deseo y que se pueda vivir.

Regresando a Friedrich Nietzsche, podemos ver que él hubiera corroborado su concepto de ilusión con las teorías de Einstein y de los científicos modernos, porque ahora se puede entender al universo a través de un constante movimiento lleno de creatividad: todo se encuentra en una incertidumbre óptica, donde todo es la ilusión que produce el cambio ininterrumpido de todas las cosas. Al no poder fijar los sentimientos, las pasiones, y los pensamientos, éstos se convierten en una ilusión, cuando se cumple se podrá encontrar lo que se considera como felicidad. La vida entonces sería como una ilusión, tal y como la proponía Nietzsche. Por eso el concepto de ilusión dentro de literatura ha tenido la oportunidad de encontrar muchas formas de interpretación.

Podemos considerar que el amor es el horizonte infinito de las ilusiones, la capacidad de manifestar las pasiones que nos potencian a la vida, para tener siempre el deseo de encontrar aquello que nos dé felicidad. El amor también podría ser la ilusión manifestada en la forma que cada quien desee vivir; se puede encontrar el amor a uno mismo y a los demás, esta es la manera de estar en la búsqueda de los sueños, de la realidad que se desea hacer presente.

El iluso es el que vive en el engaño por pensar en lo imposible, por estar situado en el lugar donde lo que se busca no se puede lograr, que sufre, y no sólo porque no tiene una ilusión, sino porque prefiere vivir en una mentira que lo dejará en el constante desencuentro de lo que quiere, donde se podría topar con la inseguridad y con el miedo a la realidad, donde es difícil controlar los sentimientos. Solamente por medio de la tenacidad se podrá vencer el ser iluso, lo que permitirá salir del engaño de las mentiras propias; porque la manera en que debemos enfrentar nuestras ilusiones, es viéndolas como una película de misterio, donde la mente y el delirio, por una realidad, podrían dar amor y felicidad.

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