[1]La propuesta de Hans Küng consiste en la búsqueda de un cambio de mentalidad entre los hombres con el fin de evitar guerras, miserias y figuras que continúen abusando de su poder sobre los que más carecen. Para lograr un cambio como éste habrá que encontrar fundamentos mínimos que compartan las diferentes sociedades, religiones, personas, etc. y entonces partir a relaciones más amplias donde haya acuerdos que eviten la violencia entre los hombres.

El mundo está en crisis, pero voltear la mirada hacia otra parte con el fin de ignorar lo que acontece, no es una actitud responsable ante el mundo. La responsabilidad sugiere hacerse cargo de lo que pasa a nuestro derredor respetando la perspectiva del otro y pensando en que todo lo que hacemos trae consecuencias a futuro, es decir, debemos buscar que las sociedades del mundo puedan progresar moralmente, instaurar el bienestar como condición de toda relación posible. El egoísmo de los hombres que ha administrado mal los bienes de las sociedades en las que se encuentran, nos llevará a un inminente desplome de la tierra, a un caos total fruto de su individualismo.

Si continuamos pensando en nosotros mismos la desesperación de los que tienen menos y que buscan medios para sobrevivir se levantará en medio de asesinatos, traiciones, robos y daños constantes, haciendo del mundo en el que nos encontramos un lugar inhabitable. Nuestro problema –nos dice Küng– es la posible extinción de la especie humana fruto de la desorientación axiológica en la que nos encontramos. La paradoja es que el mismo hombre ha originado este descontento.

Así, el reto que enfrenta el pensamiento de Küng es global y por ello necesaria una transformación de la mentalidad de los hombres. Así, hay que ser conscientes de que ni la economía ni la política pueden por sí solas resolver los actos de corrupción y abuso de poder entre los hombres; ser mejores hombres es un ejercicio que nos compete a todos.

Por todo esto es que las empresas, los políticos, las religiones y todos aquellos que ejercen el poder, deben prestar atención a los movimientos que incitan al respeto mutuo, ello les llevará a pensar de manera distinta y actuar conforme a lo que el hombre merece, es decir, antes de seguir pensando que el hombre es un medio para lograr un dominio técnico es aquello que le da sentido al mundo, el hombre es el fin mismo de su entorno.

Para lograr esto es necesario recuperar el sentido mismo de las utopías y patentar el rescate de una ética preparada para el siglo XXI que se ponga de frente al problema del mal. Hay que divulgar y promocionar los valores de la sociedad actual, que únicamente es posible, mostrando puntos de comunión entre los diferentes actores de toda sociedad. El mundo agoniza, el planeta es destruido por los hombres, la sociedad teme y vivir así es terrible, nos dice Küng.

La ética de la responsabilidad apela a lograr un nuevo orden mundial a partir de la posibilidad de erigir acuerdos comunes que vinculen los valores de las diferentes sociedades. Los acuerdos sólo se logran por el diálogo, pero en este caso habrá que dialogar a partir de las leyes que a cada cual orientan en un entorno de respeto mutuo. Valores vinculantes, criterios inamovibles, reconocimiento de actitudes básicas, son los fundamentos que pueden erigir la pretensión de Küng, ya que estos acuerdos tendrán que respetar las necesidades y los principios de cada sociedad e individuo.

La ética de la responsabilidad no es un modelo religioso, ni una imposición dogmática, todo ello se encuentra integrado a un plano univocista y aprehensivo que antes de transformar las interacciones entre los hombres, se les impondría tiránicamente llevándonos a la desorientación y al solipsismo que se quiere evitar. Acuerdos fundamentales que respeten las diferencias supone avanzar hacia una nueva dimensión de lo humano, es decir, implica reconocernos más humanos que nunca. La finalidad es encontrar momentos mediados por la jurisdicción –y no fundados en ella– donde las relaciones éticas no se encuentren alienadas por reglas sino que se vean como modos de actuar antes que como simples imposiciones.

Es necesario ser responsables si no queremos que el mundo entre en un declive que ya no tendrá salvación, todo esto supone lo siguiente:

  • Que es necesaria una ética mundial.
  • Que los acuerdos comunes sustentados en el diálogo y en el respeto funcionan como un saber orientativo que nos permite capacitarnos adecuadamente para aplicar la responsabilidad en nuestros actos.
  • Partir de principios mínimos nos abre un horizonte de diálogo que no irrumpe con la libertad de elección.
  • La responsabilidad con el otro, con el futuro y con el mundo es actuar más allá de todo acto inmediato, es decir, es realmente actuar.
  • El hombre no es un medio, es un fin, es decir, que si ha podido originar tantos males en el mundo puede a su vez originar bienestar y salud social.

[1] La redacción de este pequeño ensayo tiene la finalidad de lograr el dominio de las ideas claves de Hans Küng, es decir, que está escrita de manera fluida con el fin de que se pueda platicar de esto con cualquier persona. Todas las afirmaciones que aparecen en el texto se encuentran en el pensamiento de Hans Küng.

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